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En la década de los años sesentas Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua decidieron conformar, el Mercado Común Centroamericano, MCCA, cuyo objetivo principal era unificar las economías, impulsar en forma conjunta el desarrollo de Centroamérica y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Este MCCA se creó a través del Tratado General de Integración Económica Centroamericana, el cual entró en vigencia el 4 de junio de 1961 para Guatemala, El Salvador y Nicaragua; el 27 de abril de 1962 para Honduras y el 23 de setiembre de 1963 para Costa Rica.
Durante los cuarenta años posteriores a la integración, el comercio intrarregional creció a pesar de las crisis económica, política y militar que experimentó la región, situaciones que se dieron particularmente durante los años comprendidos desde 1980 hasta 1986. Fue durante la década de los años noventa que se planteó la idea de la creación del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) como una consagración de la visión más pragmática y futurista, con miras a lograr una integración y desarrollo de una región de “Paz, Libertad, Democracia y Desarrollo”.
El proceso de la integración centroamericana inicia su etapa transformadora actual, con la firma -el 13 de diciembre de 1991- del Protocolo de Tegucigalpa, por los Estados de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, (instrumento que constituye su marco jurídico y ordenamiento institucional) y con la entrada en funcionamiento, el 10 de febrero de 1993, del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
La nueva realidad regional plasmada en el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), representa una región más abierta, porque además de reafirmar su vinculación con la ONU y la OEA, el SICA es reconocido por los distintos Estados y entidades internacionales, y cuenta con mecanismos y estrategias para asegurar la participación de la sociedad civil y para ampliar y fortalecer la participación de la región en el ámbito internacional. Más ordenada porque tiene propósitos, objetivos y principios definidos, concretos y estructurados, que precisan el sentido de la acción regional y los cauces por los que debe discurrir la reflexión, las decisiones y las políticas centroamericanas. Más democrática, porque basa su legitimidad en la tutela, respeto y promoción de los derechos humanos y en la vigencia de regímenes democráticos en Estados de Derecho.
El propósito de la nueva integración es global porque abarca los aspectos económicos, sociales, culturales, políticos y ecológicos, y busca promover el desarrollo integral en forma armónica y equilibrada. De esta forma y por razones funcionales el SICA lo conforman cuatro subsistemas, a saber:
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Subsistema de Integración Económica
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Subsistema de Integración Social
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Subsistema de Integración Ambiental
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Subsistema de Integración Política
El subsistema de integración económica centroamericana, generado al suscribirse el Protocolo de Guatemala, corresponde a un bloque que abarca unos 423,140 km2 y alcanza aproximadamente los 34 millones de habitantes y responde a un esquema modernizado y profundizado, como resultado de las decisiones que han adoptado los Ministros Centroamericanos encargados de la integración económica. Se trata de un proceso mediante el cual los Estados se comprometen a alcanzar de una manera voluntaria, gradual, complementaria y progresiva la unión económica centroamericana.
Los esfuerzos por alcanzar la integración centroamericana, se dan claramente en el año 1992 cuando El Salvador y Guatemala deciden firmar un acuerdo de integración más profundo en el cual se expresa la conformación de una Unión Aduanera entre ambos países. A dicha iniciativa se integran Nicaragua y Honduras a partir del año 2000 y Costa Rica a partir del 20 de junio de 2002.
A los anteriores esfuerzos se debe sumar el Plan de Integración Económica, propuesto por los Ministros encargados del comercio de Centroamérica y aprobado por los Presidentes en marzo de 2002. Dicho plan define una serie de objetivos, como por ejemplo, la aprobación de una serie de instrumentos normativos; armonizar el arancel centroamericano; integrar al libre comercio los pocos productos que del Anexo A quedan excluidos del libre comercio regional: llevar adelante una serie de negociaciones comerciales internacionales; e impulsar la facilitación del comercio y la eliminación de las restricciones vigentes.
El esquema centroamericano tiene hoy una normativa moderna, acorde con los estándares internacionales y otros acuerdos comerciales vigentes, en los diferentes temas relacionados con el comercio como normas de origen; prácticas desleales de comercio; medidas de salvaguardia; medidas y procedimientos sanitarios y fitosanitarios; y de normalización, metrología y procedimientos de autorización. Asimismo en marzo del 2003 entró en vigencia el Mecanismo Centroamericano de Solución de Controversias Comerciales, a través del cual se establece un mecanismo moderno y ágil para enfrentar las diferencias comerciales e impedir que se prolonguen indefinidamente en el tiempo. Dicho mecanismo fue actualizado en el año 2006.
De igual manera se ha logrado perfeccionar una zona de libre comercio, con la completa liberalización del comercio de todos los bienes agrícolas e industriales, con la sola excepción del café tostado y sin tostar, azúcar de caña, alcohol etílico y bebidas alcohólicas y derivados de petróleo, en los que no existen mayores intereses comerciales al interior de la región. Los avances en la integración en materia de armonización arancelaria entre los cinco países, a la fecha ronda el 94% de los productos.
El sistema de integración económica centroamericana se puede entender como una región en la que existe libre comercio para un 99% de los productos y una normativa común y moderna en todos los temas importantes relacionados con el comercio. |