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El TLC y el desarrolloEl TLC es un instrumento para fomentar la producción, la inversión nacional y extranjera, el empleo y el comercio; en la medida en que crea mejores condiciones para realizar nuestro comercio con Estados Unidos que las que tenemos hoy. Es decir, es un instrumento de la política económica, que busca crear más opciones de crecimiento económico. El aprovechar esas oportunidades y el que esas oportunidades lleguen a todos los sectores no depende del TLC, depende de las políticas nacionales que tengamos y desarrollemos en las diferentes áreas. Las políticas nacionales deben promover el desarrollo, entendido como la búsqueda de mejor calidad de vida para los ciudadanos. El desarrollo requiere políticas adecuadas, por lo menos, en cuatro distintos aspectos de la vida de la sociedad: económico, social, ambiental y político. Las políticas en el área económica incluyen las relacionadas con la producción material de bienes y servicios que requiere la sociedad para satisfacer sus necesidades; dentro de ellas están la política agrícola, la política industrial, la política comercial, entre otras. Las políticas en el área social tienen como objetivo central la distribución de la riqueza entre los diferentes sectores de la sociedad, a través de políticas orientadas a combatir las inequidades e incluyen políticas como las de educación, salud, vivienda, entre las más importantes. Las políticas ambientales tienen como propósito asegurar que el desarrollo económico sea sostenible, que tenga una visión de largo plazo, que no atente contra el ambiente y los recursos naturales. El área de la política se relaciona con cómo la sociedad se organiza para tomar las decisiones, e involucra los temas de la organización del Estado y de sus distintos poderes, por una parte, y de la organización del sector privado por otro, los partidos políticos, las organizaciones gremiales y la sociedad civil. La negociación de un acuerdo comercial, como el TLC con Estados Unidos, es muy importante, en la medida en que regula la relación con el socio comercial más relevante, que representa alrededor de la mitad de nuestro comercio con el mundo. No obstante, para ser un instrumento de desarrollo debe necesariamente complementarse con el resto de las políticas mencionadas. Enfrentar el reto del TLC es enfrentar el reto de la globalización, el reto de nuestra inserción en la economía internacional. La disyuntiva no es si enfrentarlo o no, sino cómo enfrentarlo. Por ello sería muy productivo orientar la discusión alrededor de cuáles son las debilidades de nuestras políticas nacionales y cómo subsanarlas, para sacar el mayor provecho como sociedad de este acuerdo comercial y, en general, de nuestra inserción en la economía internacional. |
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